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Arpegios

Un abrazo que nunca llegó.

Por Leticia Guerra

La alegre espera terminaría pronto. El equipo juvenil cubano de esgrima abordó el avión DC-8 de Cubana de Aviación con el título de Campeones Continentales. Los chicos anhelaban el abrazo orgulloso de sus padres. 

La aeronave estalló en pleno vuelo sobre las playas de Barbados el 6 de octubre de 1976. Manos asesinas segaron el reencuentro; el abrazo nunca llegó y la risa se tornó llanto para siempre.

Luis Posada Carriles organizó el atentado con bomba y legó a la historia uno de los hechos más aborrecibles. Murieron 73 personas inocentes; los 17 integrantes del equipo cubano de esgrima, 9 niños, una mujer embarazada, pasajeros venezolanos y coreanos. Fue un típico acto terrorista ejecutado por un terrorista confeso.

Con estas palabras textuales se jactó de su crimen durante una entrevista con el “Miami Herald” el 10 de noviembre de 1994. “El sabotaje fue el golpe más efectivo que se haya realizado contra Castro”. Sin remordimiento alguna declaró al “New York Time” ser el autor de los atentados contra centros turísticos en Cuba en 1997, con el apoyo de la CIA.

La lista es demasiado larga y el asesino y sus cómplices continúan libres. Las madres, los hijos, las esposas de las víctimas siguen esperando. Ya no el abrazo que les fue arrebatado. Esperan la justicia denegada durante 34 años anegados en lágrimas

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