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Arpegios

Una flor silvestre para el héroe inolvidable.

 

Por Leticia Guerra

El viejo malecón de Playa Baracoa se vistió de flores. Una multitud de hombres, mujeres y niños se inclinaron sobre las piedras verde grises del viejo muro, donde rompen las olas, y echaron flores al mar.

Es la ofrenda del pueblo a Camilo Cienfuegos, un hombre sencillo que se convirtió en héroe. La extraordinaria vida del Señor de la Vanguardia, sus hazañas, su fidelidad a Fidel y la Revolución, hasta su sonrisa vive en cada familia cubana que trasmite a cada nueva generación los valores que nos legó.

Los dirigentes de las Federaciones estudiantiles de la Enseñanza Media y Universitaria (FEEM) y (FEU), junto a los secretarios de los comité de base de la Unión de Jóvenes Comunistas le rindieron un homenaje a su medida. Envestidos de espíritu guerrillero realizaron una marcha de  8 kilómetros desde el centro urbano hasta la Playa Baracoa. Partieron a las 7, con los últimos rayos del sol y pasaron la noche frente al mar. A la luz de fogatas cantaron y danzaron en honor al Héroe de Yagüajay.

Este 28 de octubre cerró una jornada de recuentos y homenajes, pero los héroes viven en el corazón de su pueblo para siempre. Dicen que Camilo se perdió en el mar, yo lo encontré en los ojos de una pequeñita de 4 años que lo sabe de memoria.  Lo describió tal como es, con su sombrero alón, su gran sonrisa y echó al mar una flor silvestre para el héroe inolvidable.

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