Justicia ciega
Por Leticia Guerra Quesada
El gobierno norteamericano armó su teatro en El Paso, Texas para celebrar el juicio del terrorista internacional Luis Posada Carriles. El asesino será juzgado por su entrada ilegal al país, pasando por alto la larga lista de crímenes que planeó y ejecutó.
Viene a mi mente el refrán que dice: “No se recogen higos de las espinas”. Una vez más la mal llamada justicia norteamericana defrauda a los crédulos. Sin embargo, al pueblo de Cuba no le sorprende esta burla porque si el Imperio condena a Posada, se condena a sí mismo.
Hurgar en la gaveta de las culpas del terrorista es peligroso para el Gobierno que financia y entrena una antigua escuela de asesinos a sueldo. Posada es la viva estampa del Imperialismo Yanqui. ¿Con qué moral puede juzgar el gobierno prepotente que masacra civiles en masa en el Medio Oriente, aprueba atentados, agrede países débiles para saquear sus recursos y siembra terror por todo el mundo?
Cuba ha probado irrefutablemente que Luis Posada Carriles participó en más de 600 atentados. Él mismo declaró al Miami Herald, el 10 de noviembre de 1994 su responsabilidad en el atentado del avión DC-8 de Cubana, en Barbados donde murieron 73 personas inocentes. Sin remordimientos confesó al New York Time que fue el cabecilla de los ataques a los hoteles en Cuba en 1977.
La estatua de la Justicia tiene una venda en los ojos, esta vez, el tribunal de El Paso, en Texas la usa para no ver los rostros indignados de los que aún lloran a sus víctimas.
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