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Deisy no renuncia a enseñar.

Deisy no renuncia a enseñar.

 

Una veterana del magisterio, siempre radiante, entre profesores jóvenes es una imagen que espanta el miedo a la vejez. Ella es Deisy Enríquez Rodríguez;  educadora jubilada de Bauta, que regresó a las aulas. Comentó con júbilo acerca de esta decisión:

“El maestro es siempre maestro, es un don con el que se nace y la necesidad de enseñar permanece viva por siempre. El llamado de Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, ante la necesidad de completar la cobertura docente para mi es más una oportunidad que un deber. Siempre pensé qué hacer con tantos años de experiencia acumulada, ahora puedo transmitir todo el saber acumulado durante una vida entera en el magisterio a los jóvenes maestros que comienzan.”

 La tarea que desempeña hoy es invaluable:

“Me incorporé a la Secundaria Básica “Camilo Torres Restrepo”, de Bauta para apoyar la preparación y el desempeño de ocho maestros emergentes en formación. Estaré trabajando como tutora de estos muchachos muy jovencitos, que lógicamente, tienen muy poca experiencia y necesitan el consejo y la ayuda oportuna para lograr enfrentarse al aula con la eficacia que exige la educación cubana actual. Ya comenzamos su preparación metodológica, hemos desarrollado clases abiertas y demostrativas. Durante el curso visitaremos sus clases para velar por la calidad, tanto de contenido como de forma.”

¿Cómo enfrenta Deisy la gran diferencia generacional?

“Yo me hice anciana enseñando, enseñando por supuesto a adolescentes y jóvenes. Si algo aprendí es la necesidad de una buena comunicación para instruir y más aún para educar y formar. Es imprescindible escucharlos, conocerlos y comprenderlos, nunca imponer, ni forzar. No quiero que me vean como la vieja que se cree que sabe más que nadie porque de todos podemos aprender grandes lecciones. Yo no olvido mis comienzos en el magisterio, era casi una niña como ellos. Fui fundadora del movimiento de  maestras normalistas; el primer día que me enfrenté a un aula sentí mucho miedo. En aquella época, como ahora, existía déficit de maestros y nuestra joven generación también respondió al llamado de la Revolución, con poca edad y ninguna experiencia pero con voluntad.

Me incorporé a la enseñanza primaria, continué estudios por cursos dirigidos hasta alcanzar la Licenciatura en Química y comencé a trabajar como profesora de Secundaria Básica, fui directora de esta misma escuela “Camilo Torres” y me jubilé como profesora de Preuniversitario,  donde impartí duodécimo grado durante diez años.”

 Las numerosas transformaciones que ha incorporado la educación cubana no intimidan a esta pedagoga veterana:

 “Realmente nunca me separé de la escuela, trabajé de forma voluntaria en la captación de estudiantes para carreras pedagógicas, en la preparación metodológica de profesores generales integrales. Soy integrante del Club Martiano y la coordinadora del Comité de Solidaridad con los 5 Héroes aquí en Bauta y esta tarea me acerca mucho a las escuelas, a los estudiantes. Sobre este tema le ayudamos a desarrollar ponencias, trabajos de investigación, páginas Web, multimedias, dictamos conferencias, todo con el nivel de actualidad y la calidad que requiere esta lucha por el regreso de los cinco a la patria. Como ves es un trabajo esencialmente pedagógico. Yo, parece que presentía que un día llegaría esta oportunidad, o quizás nunca me hice a la idea de renunciar a enseñar y continué mi preparación, estudié computación en el Joven Club para estar al día en la aplicación de las nuevas tecnologías. En este aspecto los muchachos me aportarán a mí porque ellos han tenido la dicha de formarse en este mundo de la informática. Enseñar es,  en todo tiempo, descubrir juntos el conocimiento, los valores humanos y la virtud.”

                                                                       

 

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